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Todas esas cositas pequeñitas

Muchas cosas pequeñitas pueden ser más pesadas que una sola cosa grande.

Por eso, hoy te propongo dos ejercicios de revisión de tu casa en venta: pasear y mirar.

Pasea por toda la casa, párate en cada puerta y echa un vistazo.

En salón, en cocina, en dormitorios… solemos tener estanterías que con el paso de los años hemos ido ocupando con cositas, pequeñitas. Pero muchas.

Es verdad que forman parte de nuestra vida y nuestros recuerdos. Pero, temporalmente, podemos retirarlos de la vista. Sólo mientras nuestra casa esté en venta.

El mueble del salón con todas sus figuritas y recuerdos de viajes, propios y de la familia y amigos. Son cositas pequeñitas pero ocupan mucho espacio visualmente. Saturan y no dejan ver el espacio.

Mejor una única pieza, grande, que treinta pequeñitas.

Si pasas por la cocina, podrías darte cuenta de que ya no recuerdas el color de tu nevera porque está enterrada debajo de decenas de imanes (y papeles y notas que cuelgan de ellos). Son muy prácticos y es un lugar excelente para tener a mano horarios, recordatorios, dibujos de tus hijos o nietos… pero no mientras tu casa esté en venta. Además, ¿qué necesidad tenemos de dar tanta información de nuestra vida a los desconocidos que vendrán a ver nuestra casa?

Puede que también tengas estanterías de cocina con muchos jarroncitos, botecitos, figuritas o botijitos (más grandes y más pequeños…). ¿Pasa algo si lo retiras todo? Seguro que tienes una caja donde pueden ir a parar mientras decides si te los llevas o no a tu nueva casa cuando hayas vendido ésta.

Vamos al cuarto de baño. ¿Eres de los que guardas todas las miniaturas de perfumes y cremas que te han ido regalando? ¿Las tienes todas expuestas a la vista? Te recomiendo que dejes a mano sólo las más utilizadas y que, a ser posible estén guardadas en algún armario o cajón.

Y, por último, los dormitorios y sus estanterías. Si tienen objetos de diferentes colecciones, juguetes y juguetitos anteriores al año 2010, o si sobre la mesa hay grapadoras, bolígrafos (muchos), tacos de notas, papeles, sobres, cables, cargadores… busca donde guardarlos.

Y ahora vuelve a hacer el mismo recorrido.

¿No te parece que ahora todos esos espacios “respiran”? ¿No se ven más ligeros? Si te parecen “vacíos”, no hagas caso. Sólo te lo parece. Para vender una casa, mejor así.

Además, conseguirás otro beneficio home staging: retirar el polvo con una mopa justo antes de  cada visita será mucho más fácil y rápido.

Por suerte, ya quedan pocos televisores en los que poder poner cositas encima… Un trabajo menos.

 

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